En el año de 1982 inicié mi bachillerato tecnológico en Administración de Empresas Turísticas en el CETis no. 21 de la ciudad de León Gto. .Como ya saben en el subsistema DGETI, se nos brinda a los alumnos la oportunidad de obtener un titulo como técnico, y para los jóvenes que no quieren o pueden ingresar a nivel superior; esta ya es una herramienta para poder ingresar al ámbito laboral, en mi caso yo ya quería trabajar, por ello en el año de 1985, cuando egreso del CETis no. 21, en el mes de agosto me dediqué a buscar un trabajo; obvio, me dirigí a empresas del sector turístico. Además, por pertenecer a un estado donde existen ciudades turísticas como Guanajuato, Dolores Hidalgo, San Miguel Allende, entre otras , pensé que sería fácil; asistí a hoteles, restaurantes y a la misma Secretaria de Turismo. Pero ¡ho sorpresa! pasaron casi cuatro meses y nada, Ya yo me había desesperado, un buen día recibí una llamada de un profesor del CETis no. 21, el cual me invitaba a impartir unas clases en el CETis 142 de Tequisquiapan Qro., pero que era ya, de urgencia por qué ya había iniciado el semestre y no había maestro para la especialidad de turismo y, pues bueno, como a mi ya me urgía trabajar al día siguiente, a las 6 00 am. ya estaba saliendo para Tequis. Entonces prácticamente fue la necesidad tanto del director del CETis 142 por resolver la carencia de un profesor y mi necesidad y desesperación por encontrar un trabajo lo que me hicieron comenzar a trabajar como maestro pues en ese momento para nada pensé la terrible responsabilidad que implica ser profesor; además que a los 19 años uno se quiere comer el mundo y pensamos que, efectivamente, nos lo podemos comer.
Hoy puedo, después de muchos años, comprender que en mis manos está un tesoro muy valioso que ni siquiera los alumnos lo saben. El tesoro al que me refiero es, primero que nada. las ilusiones, la inocencia, la buena voluntad e incluso las inquietudes propias de su edad, las que como docente puedo apoyar o destruir dependiendo de mi actitud.
Por los comentarios anteriores creo que mi rol como docente es definitivamente una actividad de gran responsabilidad y que debo llevar un análisis minucioso de cómo debo actuar antes de hacer cualquier cosa.
En principio, el ser docente me ha brindado un estatus tanto económico y social sino de nivel alto, sí de un nivel que me permite tener tranquilidad.
Definitivamente que esta tranquilidad también me da pie para poder ver la bondad de trabajar con los chicos y tener satisfacciones personales como es que, después de varios años, los encuentro y me agradezcan algo de lo que les brinde o que estando todavía en la escuela me comenten que quisieran que les siguiera dando clases. Los comentarios entre ellos que, de alguna forma, llegan a mis oídos, son también satisfacciones personales; los padres de familia, cuando platicas con ellos acerca de algún tema relacionado con ellos y les comento cuáles son los expectativas que tengo para ellos, también agradecen el tiempo que les brindamos; más si se trata de tiempo fuera del aula.
También hay momentos en que siento que les fallo más que nada en relaciones humanas, por qué de lo único que hablo con ellos, dentro y fuera del aula, son de aspectos académicos y que, cuando éstos s no van bien, entonces conozco un poco de alguna problemática, pero no por que yo me haya dado el tiempo para conocerlos mejor.
En relación a la revisión detenida de todas las tareas siento que no ha sido con tanta profundidad y esta forma parte de una insatisfacción personal.
jueves, 11 de diciembre de 2008
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